Guía
Control de stock en distribuidoras: evitar quiebres y sobrestocks
Prácticas para alinear pedidos, depósito y ventas en un mayorista. Qué medir, cómo reducir diferencias de inventario y por qué el stock tiene que vivir junto al pedido.
El stock que “está en el sistema” pero no en el depósito
Cuando ventas confirma un pedido que depósito no puede armar, el costo no es solo operacional: es reputación frente al comercio. Al revés, sobrestock inmoviliza plata que podrías girar en rotación.
En distribución, el inventario cambia con cada carga, devolución y transferencia. Sin un registro único, cada área inventa su verdad.
Unificar unidad de medida y códigos
Antes de digitalizar, limpiá el catálogo: misma unidad, mismo código, nombres claros. Un producto cargado dos veces como “cajas” y “unidades” sin conversión es una bomba de tiempo.
Las listas de precio y el stock deben apuntar al mismo ítem; si no, el portal B2B puede mostrar algo que depósito no prepara.
Reservas y estados de pedido
Cuando un pedido se confirma, el sistema debería reservar o descontar según tu política. Si el descuento ocurre solo al facturar, podés sobrevender en el intermedio.
Definí reglas simples: qué pasa con pedidos parciales, faltantes y devoluciones. Lo importante es que todos miren el mismo estado.
Indicadores que valen la pena
Rotación por producto, días de cobertura, porcentaje de pedidos con faltante y diferencia entre stock teórico y conteo físico.
Empezá midiendo los 50 SKUs que más facturan: ahí un quiebre duele más que en el rincón del depósito.
Integración con pedidos y rutas
El mejor control de stock es el que se actualiza con el flujo diario: pedido → preparación → entrega. Separar “el programa de stock” del “programa de pedidos” multiplica diferencias.
SUBAN apunta a que depósito, ventas y reparto trabajen sobre la misma base, para que el comercio reciba lo prometido y vos sepas qué hay realmente disponible.